sábado, 10 de diciembre de 2016

      Casi a diario se menciona a la seguridad del Estado, unas veces con frases profundas y gran convicción, otras con voces alegres y conformistas. Su mayor o menor impacto nacional, depende casi totalmente de las motivaciones y calidades que tienen los que lanzan la palabra al ambiente como argumento legítimo para prevenir o enfrentar algún problema nacional, o quienes lo hacen sólo con variados pretextos y horizontes limitados. No obstante, si deseamos que ese interés vital sea algo comprensible y útil, sin dejar vacíos ni incertidumbres, deberemos esmerarnos en responder algunas interrogantes concretas en relación con los crecientes ángulos y matices que presenta su actual panorama.

      En el mundo contemporáneo de inusitados adelantos tecnológicos, las variables políticas constituyen los factores condicionantes de la vida y relaciones entre países, regiones y hasta continentes. El filósofo y sociólogo hindú, Prabhat Ranjan Sarkar sostiene que la sociedad es una entidad de continuo movimiento y sin descanso, e infiere una teoría, donde plantea que el hombre a pesar de ser arquitecto de su propia suerte, debe actuar dentro de ciertos parámetros y límites que le impone la naturaleza y su espacio geográfico, para lograr una sociedad feliz, bajo la amenaza de generar conflictos permanentes. A esta situación generada por cierto determinismo histórico, se agregan las presiones continuas de los bloques en las diferentes regiones del mundo; las conmociones internas y recelos antagónicos por intereses contrapuestos en países subdesarrollados y en vías de desarrollo; las transformaciones políticas que padece el mundo llamado socialista, y otros convulsionados por una juventud en búsqueda de un clima de mayores libertades. Estas variables tienen como denominador común, la impactante crisis económica mundial que establece un marco obligante para tomar conciencia sobre la seguridad, defensa y desarrollo, a través de un conjunto de valores y circunstancias referidas a sus fines, orientación del esfuerzo y su logro con cierto grado de relatividad. Ernest Highway dijo: "El mundo es un buen lugar por el que vale la pena luchar". Estamos de acuerdo con la segunda parte.

      Entonces, nos introducimos en una problemática dentro de la cual existen dos enfoques subjetivos que generan diatribas y controversias conceptuales. Realmente se invita a una seria reflexión sobre los componentes del binomio Seguridad y Defensa y su condición cualitativa, en el desarrollo político, económico y social de la nación.

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